Volver a destacados
El insight (descubrir lo que realmente somos)

Publicado: 24 abril 2008


Si para la mayoría de los comunes mortales descubrir y revelar sus sentimientos y emociones es sumamente dificultoso; cuan complicado sería poder ingresar al mundo íntimo de una persona aparentemente desconocida.

Justamente para resolver esta encrucijada, el mundo publicitario, ha creado el término insight, una herramienta que se utiliza para llegar más rápido y más cerca al “corazón” de nuestros consumidores.

Es crear una conexión entre el potencial cliente y el producto o servicio a través de sensaciones que fácilmente pueden ser identificadas y asimiladas por ellos mismos. Se puede lograr conociendo sus rasgos más profundos, recreando su naturaleza, plasmando sus propios valores, códigos y estándares.

Cada persona tiene un insight único y particular, una forma, una manera de ver, gozar y sentir la vida: Desde la inocencia de una joven madre ante la indecisión de elegir el pañal perfecto, pasando por la mesa de entrañables amigos de barrio que celebran alrededor de una cerveza, hasta la euforia desbordante de una oficina al recordar que es fin de mes y nos pagaron ya!

Las particularidades tangibles dejaron de ser un icono a seguir para evaluar el éxito de una marca versus la competencia. La mayoría de personas inmersas en el Marketing y las comunicaciones lo hemos masticado y digerido en estos últimos años casi a la perfección. La lucha sería ahora que nuestros clientes, ustedes, se contagien de esta fiebre del insight.

Los empresarios deben ser los primeros en descifrar no solo lo que necesita su público objetivo, sino lo que realmente sienten quienes día a día los eligen como la mejor alternativa. Aprendamos a descifrar miradas, analizar reacciones y hasta interpretar silencios que puedan vislumbrar una verdad.

Hoy, la consigna es iniciarse en el arte de escuchar lo que dicen, y lo que no dicen los que finalmente deciden; es involucrarse con honestidad en el otro, dándole la importancia necesaria al consumidor. Porque la magia de un adecuado posicionamiento, de una construcción de marca, o de la primacía en el mercado no es consecuencia de la suerte. Dejemos al precio, el tamaño, color y forma para quienes solo venden, e iniciemos la revolución de crear relaciones que finalmente generen grandes vínculos de simpatía, cariño, y sobretodo de fidelidad.